Padres permisivos…¿Eres uno de ellos?

obediencia1En una reciente consulta, una madre preocupada me preguntaba acerca de la influencia de los límites educativos paternos en  la personalidad del hijo. Le expliqué algunos aspectos a considerar, fundamentales, y he decidido que sería bueno compartirlos en nuestra web.

Podemos distinguir, básicamente, dos tipos de límites: los límites laxos y los firmes. Veámoslos resumidamente, y reflexionen acerca del tipo de estilo que practican como padre o madre.

Estilo Laxo. 

En este caso, los límites son marcados con indicaciones sin claridad (el niño recibe dobles mensajes), las reglas no cumplidas no tienen consecuencias (aunque se amenaza al niño, hasta la saciedad, con castigos que jamás se cumplen). Los padres no exigen obediencia, hay un cierto temor a la reacción del hijo, y éste, considera y deduce que ser obediente (o no) es algo opcional (imagínense….las consecuencias pueden ser desastrosas).

El padre o madre que no entrena a los hijos en la obediencia (entiéndanlo ésto con paciencia y cariño pero firme y de forma consistente) está actuando sin asumir responsabilidades, buscando el camino más fácil y cómodo…lo que conduce inevitablemente a un hijo que aumentará  sus intentos de saltarse los límites, establecerá lucha de poderes con sus progenitores (y todos aquellos adultos que lo rodeen con algún tipo de responsabilidad sobre él) y con un concepto poco claro del NO: el «no» será a veces «si» y otras «quizá». obediencia3

El menor que está acostumbrado a conseguir todo lo que quiere acaba por no soportar la frustración. Pero, como decía Guilbert, «la frustración es fundamental para la educación, porque hay que experimentarla para ser conscientes de que no se puede hacer todo.»

Los límites firmes o el estilo parental que incluye este tipo de concepción y práctica educativa, se traduce en dar al hijo indicaciones claras, directas hacia conductas concretas (nada de ambigüedades). Las palabras que anuncian una acción, se cumplen. Se exige obediencia pero «aliñada» con la suficiente información para apoyar la decisión adoptada. El padre o madre asume su responsabilidad al decidir, porque no olvidemos que es el progenitor el responsable de decidir, no el hijo.

¿Y qué conseguimos? Respeto. Que no es poco…¿eh? Disminuye el incumplimiento de límites (sí, curiosamente los niños responden muy bien cuando se les marca claramente el territorio..pese a que puedan darse resistencias iniciales). Se respeta:

-el NO, (siempre significa NO).

-las palabras de los padres.

-las normas establecidas,

-el derecho del otro,

-la propia conducta,

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Desde este modelo educativo, entendemos que el niño de hoy será un adulto responsable y libre, que toma sus decisiones, respeta la opinión del otro, y acepta la frustración como una oportunidad más de seguir creciendo.

El que fue Presidente de la  Sociedad Española de Psiquiatría Infantil, J.L.Pedreira, aconseja una educación pilotada en torno a las tres C:

-COHERENCIA: Como padre, adopta un criterio y asúmelo, no lo cambies continuamente.

-CONSISTENCIA: El «no» es «no».

-CONTINUIDAD: Sé coherente y consistente de forma continuada, no abandones ante el primer escollo.

Y por último…no se preocupen si no sale todo a pedir de boca a la primera, porque… «los estudios demuestran que los niños no obedecen a sus padres una de cada tres veces.» Javier Urra.

Exija obediencia…porque sus órdenes sean razonables.

educacion hijos

 

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