Por qué nuestro sistema hace aguas….

Gracias al Sr. D.  Juan Raúl Fernando Valenzuela, que me lo contó, he conocido una fábula llamada “La fábula de los cerdos asados” tan interesante y relacionada con nuestros problemas actuales, que no puedo dejar de compartirla con todos ustedes, con permiso de la personalidad  nombrada.

Así empieza…..

Cierta vez se produjo un incendio en un bosque en el que se encontraban cerdos.  Estos se asaron.

Los hombres, acostumbrados a comer carne cruda, los probaron y los hallaron exquisitos.

Luego, cada vez que querían comer cerdos asados, prendían fuego a un bosque.

¿Pero que sucedió cuando se intentó modificar “El Sistema” para implantar uno nuevo?.

Hacía tiempo que algunas cosas no marchaban bien: los animales se carbonizaban, a veces quedaban parcialmente crudos; otras, de tal manera quemados que era imposible utilizarlos.

Como era un procedimiento montado en gran escala preocupaba mucho a todos, porque, si El Sistema fallaba en gran medida, las pérdidas ocasionadas eran igualmente grandes.

Miles eran los que se alimentaban de esa carne asada y también muchos miles eran los que tenían ocupación en esa tarea. Por tanto, “El Sistema” simplemente no debía fallar.

Pero, curiosamente, a medida que se hacía en mayor escala, más parecía fallar y mayores pérdidas causar. En razón de las deficiencias, aumentaban las quejas. Ya era un clamor general la necesidad de reformar a fondo El Sistema.

Tanto que todos los años se reunían congresos, seminarios, conferencias, jornadas para hallar la solución. Pero parece que no acertaban a mejorar el mecanismo, porque al año siguiente se volvían a repetir los congresos, seminarios, conferencias y jornadas. Y así siempre.

Las causas del fracaso de “El Sistema”, según los especialistas, debían atribuirse o bien a la indisciplina de los cerdos que no permanecían donde debieran, o bien a la inconstante naturaleza del fuego tan difícil de controlar, a los árboles excesivamente verdes, o a la humedad de la tierra, o al Servicio de Informaciones Meteorológicas que no acertaba con el lugar, momento y cantidad de lluvias, o…

Las causas eran -como se ve- difíciles de determinar porque en verdad El Sistema para asar cerdos era muy complejo: se había montado una gran estructura; una gran maquinaria, con innumerables variables, se había institucionalizado. Había individuos dedicados a encender: los igniferi, que a su vez eran especialistas de sectores; incendiador o ignifer de zona norte, de zona oeste, etc., incendiador nocturno, diurno, con especialización matinal o vesperal, incendiador de verano, de invierno (con disputas jurisdiccionales sobre el otoño y la primavera). Había especialistas en vientos (anemotécnicos). Había un director general de Asamiento y Alimentación Asada, un director de Técnicas Igneas (con su Consejo General de Asesores), un administrador general de Forestación Incendiable, una Comisión Nacional de Entrenamiento Profesional en Porcología, un Instituto Superior de Cultura y Técnicas Alimentarias (el ISCYTA) y el BODRIO (Bureau Orientador de Reformas Igneo-Operativas).

El BODRIO era tan grande que tenía un inspector de reformas cada 7000 cerdos, aproximadamente. Y era precisamente el BODRIO el que propiciaba anualmente los congresos, seminarios, conferencias y jornadas. Pero éstos solo parecían servir para aumentar el BODRIO, en burocracia.

Se había proyectado y se hallaba en pleno crecimiento la formación de nuevos bosques y selvas, siguiendo las últimas indicaciones técnicas (en regiones elegidas según una determinada orientación y donde los vientos no soplaban más de tres horas seguidas, donde era reducido el porcentaje de humedad, etcétera).

Había miles de personas trabajando en la preparación de esos bosques que luego se habrían de incendiar.

Había especialistas en Europa y en los EE.UU. estudiando la importación de las mejores maderas, árboles, cepas, semillas, de mejores y más potentes fuegos, estudiando ideas operativas (por ejemplo: cómo hacer pozos para que en ellos cayeran los cerdos). Había además grandes instalaciones para conservar los cerdos antes del incendio, mecanismos para dejarlos salir en el momento oportuno, técnicos en su alimentación.

Había expertos en la construcción de establos para cerdos; profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; investigadores que brindaban en(el?) fruto de su trabajo a las universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; fundaciones que apoyaban a los investigadores que brindaban el fruto de su trabajo a las universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos, etc.

Las soluciones que los congresos sugerían eran por ejemplo: aplicar triangularmente el fuego luego de raíz cuadrada de n . 1 por velocidad de viento sur; soltar los cerdos quince minutos antes que el fuego promedio del bosque alcanzara 47º C; otros decían que era necesario poner grandes ventiladores que servirían para orientar la dirección del fuego. Y así por el estilo. Y no se necesita decirlo, muy pocos de los expertos estaban de acuerdo entre sí, y cada uno tenía investigaciones y datos para probar sus afirmaciones.

Un día, un ignifer Categoría S-O/D-M/V-LL (o sea un encendedor de bosques especialidad sudoeste, diurno, matinal, licenciatura en verano lluvioso), llamado Juan Sentido-Común, dijo que el problema era muy fácil de resolver. Todo consistía, según él, en que primero se matara al cerdo elegido, se lo limpiara y cortara adecuadamente y se lo pusiera en un enrejado metálico o armazón sobre unas brasas hasta que por efecto del calor y no de la llama se encontrara a punto.

-¿Matar? -exclamó indignado el Administrador de Forestación.

-¡Cómo vamos a hacer que la gente mate! Ahora el que mata es el fuego. ¿Nosotros matar? ¡Nunca!

Enterado el director general de Asamiento, lo mandó a llamar. Le preguntó qué cosas raras andaba diciendo por ahí, y luego de escucharlo, le dijo:

-Lo que usted dice está bien, pero solo en teoría. No va a andar en la práctica. Más aún, es impracticable. Veamos, ¿qué hace usted con los anemotécnicos, en el caso de que se adopte lo que sugiere?

-No sé -respondió Juan.

-¿Dónde coloca los encendedores de las diversas especialidades?

-No sé.

-¿Y los especialistas en semillas, en maderas? ¿Y los diseñadores de establos de siete pisos, con sus nuevas máquinas limpiadoras y las perfumadoras automáticas?

-No sé.

-Y a los individuos que han ido al extranjero a perfeccionarse durante años, y cuya formación ha costado tanto al país, ¿los voy a poner a limpiar cerditos?

-No sé.

-Y los que se han especializado todos estos años en integrar congresos y seminarios y jornadas para la reforma y mejoramiento de El Sistema, si lo suyo resuelve todo, ¿qué hago con ellos?

-No sé.

-¿Se da usted cuenta ahora de que la suya no es la solución que necesitamos todos? ¿Usted cree que si todo fuera tan simple no la hubieran hallado antes nuestros especialistas? ¡A ver! ¿Qué autores dicen eso? ¿Qué autoridad puede avalar su sugestión? ¡Usted se imagina que yo no puedo decirles a los ingenieros de anemotécnica que es cuestión de poner brasitas sin llama! ¿Y qué hago con los bosques ya preparados, a punto de ser quemados, que solo poseen madera apta para el fuego-en-conjunto, cuyos árboles no producen frutos, cuya escasez de hojas hace que no sirvan para sombra? ¿Qué hago? ¡Dígame!

-No sé.

-¿Qué hago con la comisión Redactora de Programas de Asado, con sus departamentos de Clasificación y Selección de Cerdos, Arquitectura Funcional de Establos, Estadística y Población, etcétera?

-No sé.

-Dígame: el ingeniero en Porcopirotecnia, Don J. C. de Figuración, ¿no es una extraordinaria personalidad científica?

-Sí, parece que sí.

-Bueno. El simple hecho de poseer valiosos y extraordinarios ingenieros en pirotecnia indica que El Sistema es bueno. Y, ¿qué hago yo con individuos tan valiosos?

-No sé.

-¿Ha visto? Usted lo que tiene que traer como solución es cómo hacer mejores anemotécnicos, cómo conseguir más rápidamente encendedores del oeste (que es nuestra dificultad mayor), cómo hacer establos de ocho pisos o más, en lugar de solo siete como ahora. Hay que mejorar lo que tenemos y no cambiarlo. Tráigame usted una propuesta para que nuestros becarios en Europa cuesten menos, o cómo hacer una buena revista para el análisis profundo del problema de la Reforma del Asamiento. Eso es lo que necesitamos. Eso es lo que el país necesita. ¡A usted lo que le falta es sensatez, Sentido-Común! Dígame, por ejemplo, ¿qué hago con mi buen amigo (y pariente) el presidente de la comisión para el Estudio para el Aprovechamiento Integral de los Residuos de los ex Bosques?

-Realmente estoy perplejo -dijo Juan.

-Bueno. Ahora que conoce bien el problema, no vaya por ahí diciendo que usted lo arregla todo. Ahora ve que el problema es más serio y no tan simple como se imaginaba. Uno desde abajo y desde afuera dice.

Pero hay que estar adentro para conocer el problema y saber las dificultades. Ahora, entre nosotros, le recomiendo que no insista con lo suyo porque podría traerle dificultades con su puesto. ¡No por mí! Yo se lo digo por su bien, porque yo lo comprendo; yo le entiendo su planteo, pero, usted sabe, puede encontrarse con otro superior menos comprensivo; usted sabe cómo son, a veces ¿eh?…

El pobre Juan Sentido-Común no dijo ni mú. Sin saludar, entre asustado y atontado, con la sensación de estar caminando cabeza abajo, salió y no se le vio nunca más. No se sabe dónde fue. Por eso es que dicen que en estas tareas de reforma y mejora de El Sistema, falta Sentido-Común.

La “Fábula de los cerdos asados”, de Gustavo F. J. Cirigliano, fue publicada originalmente en la revista Cátedra y Vida, Buenos Aires, 1959. y posteriormente, entre otros, por el Sr. D. Juan Carlos Valda. 

 

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3 pensamientos en “Por qué nuestro sistema hace aguas….

  1. Estimada Carmen, ¡adelante con los Faroles! no tengo ningún inconveniente en que hagas una entrada en tu blog haciendo referencia a mis correos.

    Yo ya tengo 71 años y si hay algo que quisiera hacer mientras mi masa encefálica me lo permita, es transmitir a quién quiera recibir, mi experiencia en esto de la Educación Dual, que es, como lo reconoció Ángela Merkel, el secreto del desarrollo del país teutón y de la baja cesantía juvenil en Alemania. Yo me permito agregar que gracias a este sistema educativo, que partió en la Edad Media, Alemania fue potencia mundial apenas 8 años después de perder la II Guerra
    Mundial

    Creo que la moraleja de la “Fábula de los cerdos asados” es aquí en Chile, en el tema de la Educación, también una realidad y me temo que nuestras autoridades educacionales y de capacitación para el trabajo no se atreverán a corregir los errores por motivos similares al conflicto; de hecho he insinuado desde Octubre del 2011, al Ministerio de Educación y al Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE) que me permitan colaborar en una eventual evaluación del sistema y hasta aquí, “no se oye padre”

    Puede ser que la “fobia germana” que tendrían los sindicatos españoles juegue a favor de Ustedes, pues si trabajan con asesores alemanes y si ellos les dicen, como nos dijeron a nosotros, que inventen su propio camino, entonces los sindicatos harían todo lo contrario, es decir influir en los gremios y empresas para que adopten, sin complejos, los métodos alemanes que han sido perfeccionados durante siglos, partiendo por ejemplo, por lo que indico a continuación; si eso no funcionara, cosa que veo bien difícil, habrá que evaluar y enmendar, no empezar con otro proyecto de cero, ¡ahora es el momento!.

    Lo que yo recomiendo:

    1. Adoptar sin inventar “domingos 7” el lema : “La Práctica hace al Maestro”, (“Übung macht dem Meister”)
    2. Asumir la obligación de que los aprendices, durante la primera parte del período de aprendizaje, que podría durar 3 o 4 años, hagan un práctica intensiva 4 días a la semana en puestos de trabajo bien dotados, en la Empresa, supervisados por Maestros Guías.
    3. Los Aprendices deben ser contratados por la Empresa, con un salario mediano pero suficiente para los jóvenes aprendices, aliviando así el erario familiar.
    4. Complementar con un día de teoría y laboratorios en una Escuela Profesional de excelencia; todo durante unos, de manera que después del primer año, o un poco antes, puedan integrarse a las líneas de producción (Cómo serían permanentemente evaluados, se transforman en los mejores trabajadores y a menor costo, lo que debería motivar a los empresarios)
    5. Formar Comisiones con integrantes del gremio de los Profesores y de los técnicos provenientes de los gremios de profesiones y oficios legalmente reconocidos para escribir los Planes y Programas de Estudio para las Escuelas asociadas y los Planes y programas de aprendizaje para la Empresa.
    6. Conformar una especie de parlamento compuesto por estas comisiones para revisar periódicamente los Planes indicados, que en sus nuevas versiones serían obligatorios, tanto para las empresas como para las Escuelas complementarias. (Una especie de Instituto Federal de Formación Profesional, Alemán)
    7. Establecer la obligación de escribir en la empresa, bajo la supervisión de Maestros Guías (Que hay que capacitar) coordinado con Profesores Guías en las Escuelas Profesionales, el Cuaderno de Registros de Actividades e Informes (CRADI o “Berichtsheft” en alemán) tal como lo han perfeccionado los alemanes (tengo el modelo que conocí, que puede haber sido, en el intertanto, brevemente optimizado, ” más no mutilado” y puedo publicar un análisis del mismo; así cada aprendiz escribe de su puño y con letra normalizada, un manual con tantas hojas tamaño oficio, como semanas dure su proceso de aprendizaje, tendrá entonces un “manual del corta-palos” que contiene datos y procedimientos sobre todos los trabajos realizados, lo que le permitirá desempeñarse, ya sea como trabajador dependiente o bien independiente, si lo prefiere, y más tarde, luego de una capacitación, oficiar como Maestro Guía,
    Juan Raúl Valenzuela Salinas

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